Era primavera, aún en sus comienzos, las flores no habían abierto, pero los brotes de sus rosales daban muestras de que la vida estaba a punto de estallar, se quedó contemplándolos como extasiada, y comenzó a comparar su vida con aquellos orgullosos brotes, quizá ahora era el momento, el preciso momento de volver a nacer, quizá esta primavera ella también debería brotar, volver a vivir, cerró los ojos, se dio la vuelta y comenzó a caminar hasta la casa, abrió la puerta casi con rabia, entró a paso ligero y aceleró para subir las escaleras de dos en dos, como si se le escapara el último tren, llegó hasta su cuarto y abrió el armario, se paró en seco y frunció el ceño, en un momento le pareció que todo aquello que había dentro del armario no la pertenecía, que aquellos trajes que colgaban de la barra dorada, aquellos jerséis de colores tenues, aquellas camisas y vestidos, que todo aquello pertenecía a otra persona, quizá a una actriz, si, precisamente así se había sentido últimamente, una actriz, una actriz mediocre y oscura, a sus 47 años se consideraba acabada, quemada, tanto había querido vivir que se perdió la vida, sus manos se acercaron suavemente hacía el segundo cajón, el contacto con la madera de haya le resultó frío, se encogió y sacudió la cabeza como queriendo espantar una bandada de pájaros negros, agarró el tirador y deslizó el cajón, se agachó y reposó el cajón sobre sus rodillas, levantó los calcetines y las medias que que cubrían su secreto, sacó la caja metálica, una de aquellas cajas decoradas con flores en las que se envasaba hacía muchísimos años el cacao para el desayuno, cerró del cajón con un golpe seco, se levantó sintiendo que sus huesos se quejaban, y se dirigió a la cama, allí se sentó, sus manos acariciaban el metal frío y su mente solo pensaba en una cosa... tenía que borrar toda su vida anterior, ahora sería una mujer nueva, abrió la caja y comenzó a sacar aquellos papeles amarillentos, sus dedos casi se negaban a rozarlos, pero los agarraba con ansiedad, abrió el sobre azul que el la dejó antes de partir, cuando la obligo a prometerle que no lo abriría hasta que el muriera,(aunque el no había muerto, al menos físicamente) su corazón se aceleró, y sus ojos, aunque intentaba permanecer impasible y fría, comenzaron a lagrimear, se acercó el dorso de la mano a la cara para secarse las lágrimas, con rabia contenida suspiró y rasgó el sobre, sacó el papel doblado metódicamente, se sonrió diciéndose a si misma.- JODIO METODISTA, COMO TE ODIO.
A miles de kilómetros, al otro lado del mundo, el “jodio metodista” leía el periódico internacional, lo hacía a diario, mientras desayunaba café con leche y dos croissant rellenos de jamón de york, allí no existía el pan con tomate y jamón serrano que solía desayunar cuando ELLA se lo preparaba, si no era así, desayunaba apenas una taza de café negro con posos... cogía el diario y lo abría por las páginas dedicadas a España, luego buscaba en ellas algo que le acercara a la actualidad de su ciudad, Madrid, hermosa capital a la que añoraba... solo de vez en cuando, sobre todo si no encontraba ninguna tasquilla donde tomarse un vinito con unos callos o un buen cocido madrileño a la hora de comer, comer... recordaba el porqué se vino a esta tierra, tenía que huir, huir de su existencia anodina, nunca entendió que Luz se enojara tanto cuando partió, quizá por eso decidió no regresar, encendió un cigarrillo, cerró los ojos y metió su mano en el bolsillo interior de su americana de cuadros verdes y negros, rebuscó en el como si llevara todo un archivo, sus dedos, finos, de uñas comidas desde niño parecían ser imanes que atraían, sin utilizar sus ojos, justo lo que el quería ver, sacó un papel doblado “metódicamente” como a él le gustaba tener todo, todo, ¿todo?.¿Acaso había sabido metodizar su vida?
Luz y Alejandro se conocieron siendo niños, la costumbre, quizá, les hizo imaginar que se querían, y alentados por sus familias, iniciaron una relación “formal”. Ella era alta, de piel morena, acostumbraba a vestir ropa de sport, su talante era aperturista, siempre se jactaba de ser totalmente liberal, estudió hasta segundo de BUP, y cuando se dio cuenta, se encontró trabajando en una gestoria colocando sellos en las cartas, automáticamente, el sueldo era bueno y... su vida pasó a ser “cómoda”, con su sueldo podía vivir desahogadamente y disfrutar de algún capricho.
Alejandro, tenía el cuerpo de un Dios griego, a veces parecía Adonis, otras Perseo, y las más se le antojaba Eros, sus músculos eran duros, sus brazos largos parecían abarcar el infinito, su piel era firme, su pelo rizado de un castaño brillante, sus ojos... sus ojos eran tan oscuros como resultó ser su alma, había estudiado solamente hasta terminar EGB, pero tuvo suerte y comenzó a trabajar en una multinacional de alimentación como comercial, muy pronto le ofrecieron la zona más valiosa del país, y no lo dudó, se trasladó dejando a Luz de novia formal, a la espera de su regreso como un hombre importante.
Cuando Alejandro consiguió el ascenso y regreso a Madrid, decidieron pasar por la experiencia de construir una vida “normal” basada en el automatismo del estilo de vida del momento, o sea... decidieron casarse.
En todo el tiempo que convivieron como matrimonio sus vidas pasaron de ser activas a ser simple inercia, ninguno de los dos había salido nunca antes con otra persona, eran como siameses que no podían separarse, pero Alejandro tuvo la oportunidad de volver a tener otro ascenso, de jefe de sección podría pasar a ser director general de departamento, embutidos, ¡¡¡joder con los chorizos!!!, solamente tendría que marcharse tres semanas a Cataluña y conocer de primera mano la “vida y milagros de la butifarra catalana”, a Luz no le hizo ninguna gracia, pero en su interior deseaba liberarse, al menos durante un tiempo de su “amado metódico”, no obstante el día que partió se enfurruño y le montó el numerito-NO ENTIENDO EL PORQUE TE TIENES QUE MARCHAR, POSIBLEMENTE SEA QUE NO TE SIENTES AGUSTO CONMIGO- Alejandro sentía, en aquel momento, que era una buena manera de elevar su status social, así podrían vivir mejor.
Allí conoció a su amante, su relación duró casi 5 años, justo hasta el momento en que ya no pudo sobrellevar el peso de su doble vida y decidió escapar definitivamente a Australia.
Luz desdobló el papel, acariciándolo, leyó la primera frase.-QUERIDA LUZ, SE QUE NO ENTENDERÁS...- ¿entender?¿será cretino?- soltó en voz alta, enfadada, más que enfadada, cabreada, lanzó el papel al otro lado de la habitación como si lanzara una bofetada a aquel “METODISTA” engreído, ¿quien se pensaba que era Luz?¿una mojigata?¿una intransigente? Sabía que el la había sido infiel, lo sabía, pero no la importaba, al fin y al cabo le sintió durante todo el tiempo como una carga, y ¿acaso ella no había tenido contactos extramatrimoniales también?-Cretino. Pensó- se creía el centro del mundo- se levantó lentamente, como cansada, de pie sobre la alfombra, estiró los brazos que sentía pesados, sacudió las piernas que últimamente se le dormían cada vez que las cruzaba, y se pasó los dedos por el pelo, caminó hasta donde el papel yacía arrugado, se agachó, lo cogió y decidió leerlo de una tirada.-cuanto antes mejor-pensó.
NO ENTENDEDERÁS EL PORQUÉ DE MI PARTIDA, MI AMOR YA NO ES TUYO Y N O TENGO VALOR SUFICIENTE PARA DECIRTE QUE LO NUESTRO TERMINÓ- jajajaja. ¿Se pensó que era idiota?-soltó una carcajada y continuó leyendo- EN MI VIAJE A CATALUÑA CONOCÍ A ALGUIEN QUE ME HIZO CNOCERME, EN ESTE MIOMENTO ES MUY DURO RECONOCER LO QUE SOY, TU SABES COMO ESTA TODO EN ESTE PAÍS, CARLES ME HA ABIERTO UN MUNDO QUE TENÍA CERRADO, PERO NO AGUANTO MÁS, ESTOS CINCO AÑOS HAN SIDO UN INFIERNO, TENIENDO QUE LLEVAR ESTA DOBLE VIDA, ESPERO QUE PERDONES, AUNQUE NO ENTIENDAS, MI HOMOSEXUALIDAD.- luz se sonrió, esta vez casi con lágrimas en los ojos, se dejó caer sobre el sillón, frente al comodín, dejó la carta sobre el mármol cubierto por una pañito de hilo, apoyó los codos y se sujetó ala cabeza entre las manos, sus ojos volvían una y otra vez a la ultima frase una y otra vez, cada palabra la resonaba en la cabes, le atronaba haciéndola pensar, sentir lo imbéciles que habían sido los dos ¡¡¡CUANTO TIEMPO PERDIDO!!!, sumida en su dolor no se dio cuenta de que alguien se le acercaba, sintió un ligero escalofrío cuando aquellas manos se posaron en sus hombros, levantó la mirada y cerró los ojos, esperando... Ana se agachó y la besó en los labios.